El rubio ceniza y el castaño claro son dos tonos muy cercanos en colorimetría. Se caracterizan por ser tonalidades frías, muy alejadas de las más cálidas como el rubio dorado.
¿Sus ventajas? No necesitan demasiado mantenimiento y reflejan la luz a la perfección. Además, puedes hacértelas fácilmente sin que tu cabello sufra sobre una base clara o media.
En qué se diferencian?
El rubio ceniza es uno de los tonos más oscuros del rubio y se caracteriza por tener reflejos que tienden al gris. De hecho, está indicado para disimular la aparición de las primeras canas. ¡Y eso no es todo! Te sentará súper bien si tu tez es pálida y tienes los ojos claros, ya que está compuesto por pigmentos muy fríos. Por otro lado, el castaño claro es, como su propio nombre indica, el tono más claro del moreno. Es una tonalidad bastante neutra por lo que te quedará bien independientemente de tu color de piel, tanto si eres más pálida como más morena.

¿Cómo lo cuido?
Si eres de las que tienen el cabello rubio o castaño de forma natural, tan solo debes cuidar tu melena con productos que se adapten a su naturaleza. Si la llevas teñida, integra los cuidados de la gama Color en tu rutina capilar. Lávate el cabello dos veces a la semana con un champú de mantenimiento de Color. Para complementarlo, utiliza una vez al mes el champú Silver o azul, que neutraliza los indeseables pigmentos amarillos. Por último, retoca tus raíces cada 20 días o una vez al mes.